“Ser o no ser… he aquí la Agencia”.
Por Camilo Ernesto Olivera.
El viernes 20 de noviembre de 2009 se realizó en el Salón Rosado de La Tropical un concierto de la agrupación Hipnosis. Allí estuvieron, como invitados, los grupos: Escape, The Chaos Neither Silence, Ancestor, Unlight Domain y Estigma DC. El espectáculo contó con buena asistencia de público y un saludable clima de diversión y tranquilidad. Sin embargo, apenas 48 horas antes, la espada de la suspensión gravitaba sobre el concierto.
Con tiempo suficiente de antelación, la Agencia Cubana de Rock realizó los trámites correspondientes con la directiva del Salón Rosado. Igualmente, se desplegó una ofensiva promocional en los medios de difusión masiva. A pesar de ello, el día 18 recibimos la insólita noticia de que el espectáculo estaba cancelado. La orden de cancelar fue dada por la directora provincial de cultura de Ciudad Habana. Según supimos, están terminantemente prohibidos los conciertos de Rock en el Salón, debido a que este ha sido caracterizado única y excluyentemente para la música popular bailable.
Lamentablemente, existen antecedentes de esta situación. La agrupación Tesis de Menta intentó, hace algún tiempo, realizar un concierto en el Teatro Mella. Desde algún nivel superior, le orientaron a la dirección del teatro no permitirlo. Dicha orientación se basó en que, al existir el Maxim como espacio para el Rock, no procedía facilitar el coliseo de la calle Línea para dicha banda. Por otra parte, la Agencia está teniendo serias dificultades para insertar su catálogo dentro del sistema de eventos y fiestas populares a nivel nacional. Esto ocurre a pesar de que existe un
público potencial del género en diversas provincias, el cual es ignorado por programadores y directivos de los centros provinciales de la música. Esta situación esta afectando las posibilidades de desarrollo de la Agencia, y la proyección profesional de su catalogo.
He escuchado opiniones diversas sobre este espinoso asunto. Una de ellas plantea que la institucionalización, tal y como existe hoy en Cuba, tiende a debilitar y diluir a los movimientos culturales que surgen por generación espontánea. Este es un viejo problema de la política cultural en nuestro país, y nace del extremo paternalismo del sistema, que tiende a confundir lo diferente con lo disidente. Así, lo alternativo y creativo queda sepultado por el acomodamiento, y pierde oxigeno la vida espiritual de la nación. Esta malformación afecta a muchos cuadros de dirección, que tienen poder de decisión en instituciones culturales. Por otra parte, es sabido que el Rock ha sido mal visto durante décadas, y no resulta fácil para estos cuadros asimilar la existencia de una Agencia Cubana del género. Tal vez creen que es un capricho ministerial pasajero, y por ello no se sienten en el deber de respetarla, esperando a que “desde arriba” les ordenen cumplir con su deber.
Lo ocurrido con respecto al concierto de Hipnosis, y que afortunadamente se solucionó a favor de no suspenderlo es, sin embargo, un nuevo mal precedente. Desgraciadamente, la estructura de “ordeno y mando” solo genera “icebergs” que pueden hundir toda una intención cultural. Tal parece que nada ni nadie pueden garantizar que una situación como esta no se repita, porque hay involucradas mucha ignorancia e incompetencia disfrazadas bajo el manto de la prepotencia.
Esa misma incompetencia, ofrece impunidad a “delincuentes de cuello blanco”. Al concierto de Hipnosis el día 20 de noviembre, asistieron aproximadamente 1.600 personas. La directiva del Salón Rosado pretende escamotear esta realidad, afirmando que solo entraron por la puerta 600 asistentes. Testigos suficientes hay, de que no tienen la razón. No es primera vez que esta clase de escamoteo ocurre, y de hecho, varias agrupaciones de música bailable evitan tocar allí, debido a este problema. Sin embargo, la misma persona que desde su cargo ordena prohibir los conciertos de Rock en el Salón Rosado, parece incapaz de detener a esta especie de “cosa nostra tropical”, que actúa con total impunidad en dicho lugar.
La creación de la Agencia Cubana de rock, y la apertura del teatro Maxim Rock, han sido, en conjunto, un gran paso de avance, teniendo en cuenta el espinoso camino por el cual ha transitado el género en Cuba. Sin embargo, es preocupante que, desde algún nivel de dirección, se pretenda hacer de este espacio el “getto” para el Rock en la capital. Sin dudas es loable la apertura de espacios caracterizados como el Maxim, pero es condenable poner “muros” alrededor. Una vez más, de buenas intenciones puede estar empedrado el camino del infierno.
No evitar la mala semilla en tiempos de siembra nos hace cómplices de la mala cosecha.
La cultura en nuestro país precisa de hacedores de puentes, no de eternizadores de abismos; para que prevalezca lo mejor del ser humano por encima del “pan y circo” de la mediocridad.
La Agencia Cubana de Rock tiene el derecho de existir y desarrollarse. Que nadie pretenda erigir “muros” en nombre su particular concepto de “cultura popular”. El género los ha ido derribando todos, durante el más de medio siglo de su presencia en Cuba.
De eso se trata nuestro ser o no ser.



CARNIFEX
December 1st, 2009
Muy bueno… siempre en el Salón Rosado se dieron ese tipo de situaciones desagradables, para nuestra suerte ahí está el MaxiM.
Saludos
Mr. Tweet: Your Personal Networking Assistant!
December 25th, 2009
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Jorge Marin
February 20th, 2010
muy buena esta serie de articulos…he sido testigo de eso, tambien de ver como el portero de un lugar como El Atelier, termina ganando mas que el musico, que en definitiva es el que atrae a cierto numero de personas que pagan la entrada…tambien de ver como las entradas empiezan a 2 cuc y luego por arte de magia comienzan a ser a 3 cuc, despues de determinada hora…existen un monton de regulaciones para los musicos, porcientos para una empresa, “topes tecnicos” para que no gane demasiado, pero parece no haber ninguna regulacion para los trabajadores de un local, que aunque no paga arriendo ni lo compraron, como seria en otro sistema, lo usan como si fuera suyo…resultado, ganacia doble,..es decir ganas sin invertir nada a cambio,…demasiado escabroso para hablar de eso en un simple comentario…en resumen, el estado trata de controlar tanto que al final provoca mas descontrol…
Jennifer ESCAPE
April 29th, 2010
Camilo:
Tus articulos cada dia son mejores.