Decisiones necesarias.
Por Tony González.
Los seguidores del Rock en Cuba no son tantos como para no conocerse al menos de haberse visto en conciertos o festivales. Con el paso de los años se ha ido conformando una especie de reconocimiento dentro de este grupo social donde la mayoría, aunque no se traten entre si como amigos, conocen medianamente quien es quien y hasta donde pueden llegar. Muchos no se reconocen ni siquiera por sus nombres sino por sus motes o apodos. No todos somos amigos o hermanos, pero desde hace muchos años no existen grandes rivalidades entre los distintos grupos de rockeros que degeneren en violencia. En estos momentos somos uno de los grupos sociales más pacíficos dentro del abigarrado mundo cubano.
Esta situación ha posibilitado que durante más de un año de funcionamiento, en el Maxim no hayan existidos incidentes de violencia que vayan más allá de un malentendido, o un borracho majadero. La dirección del centro tomó la sana decisión de crear un cuerpo de seguridad interna formado por jóvenes amantes del género, ellos conocen a muchos de los visitantes al lugar, y al mismo tiempo son conocidos y respetados. La PNR, viendo que pasan los meses y nada ocurre, mantiene un mínimo nivel de presencia que se limita a la puerta de entrada, algo muy saludable para todos.
Aun así, muchos visitantes, a pesar de ser asiduos al lugar, son incapaces de respetar las normas mínimas del centro, algunas tan elementales como no poner los pies en la pared, no fumar dentro del área de conciertos y no entrar con botellas de cristal. El equipo de seguridad interna por una parte, ha sido más que benévolo con algunos asistentes que molestan a los demás, y al mismo tiempo trabajan bajo un serio nivel de stress, nacido de esta misma familiaridad que existe, y que algunos visitantes malinterpretan.
El pasado sábado 26 de diciembre dicho stress por una parte, y el abuso de confianza por la otra, sobrepasaron los límites, creando un incidente de violencia en el Maxim Rock que excedió los términos impuestos por la dirección del centro. Dos miembros del equipo de seguridad se excedieron en sus funciones, y uno de ellos incluso salió del recinto, continuando en plena calle una reyerta ya finalizada. Todos los presentes y vecinos lo vieron, usando su camiseta identificativa de seguridad del Maxim Rock, y dando la peor imagen que hemos podido tener en todo este tiempo.
El consejo de dirección del centro, tomó la única solución posible, cerrar los contratos de los dos trabajadores. Una decisión dolorosa pero necesaria. Son buenos compañeros e incluso amigos, pero no podemos permitir bajo ningún concepto que un trabajador de la Agencia se exceda o abuse en cumplimiento de sus funciones. Por otra parte, reafirmamos que los hechos de violencia o desacato creados por algún visitante serán puestos en manos de la policía, que es la encargada de aplicar en necesario correctivo. No vamos a permitir ni mala imagen, ni mala fama.
Tony González
(foto: Josu Trueba Leiva)



Sochi Valdés Herrera
January 28th, 2010
Avisarme de todos los comentarios que se publiquen, por favor, saludos
gil joker
March 23rd, 2010
tony .que colega que siempre en la vanguardia del rock ,felizidades estuviese en tus articulos si tubiera en cuba,me encanta la union de amigos que han hecho posible la informacion de saber que pasa con el rock en cuba,buena onda los sigos y los aplaudos cada dia.yo estoy con ustedes.aunque lejos estoy en el yuma jaaaaaaaaahaaaaaaaa los quiero
Jugg
May 24th, 2010
Y a quienes han botado?¿?¿ A Mandy y René?¿